El peor analfabeto

Quote

‎El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de las judías, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de las medicinas, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

Bertolt Brecht

(Vía Crysania)

The Boring Dead

Qué ilusión cuando leí que adaptaban The Walking Dead a una serie de televisión.

Seguía la publicación de este cómic desde hacía tiempo ya y pensé que era el formato perfecto. The Walking Dead no es cómic sobre zombis, hay zombis, sí, pero los protagonistas son los verdaderos muertos vivientes: los supervivientes. Tiene partes lentas y tiene partes en las que todo transcurre tan deprisa que tienes que volver a leer la página para asimilar lo que ha pasado. Por esta razón, una serie, me parecía una gran manera de llevar a la pantalla The Walking Dead; una película habría tenido que quedarse con la sucesión de acción zombi y una serie de animación habría sido demasiado marginal. Cuando dispones de varios episodios, puedes tener tus momentos de introspección y análisis de personajes, y también matanzas gore y persecuciones mortales, hay espacio para todo.

El piloto de The Walking Dead fue impecable, con escenas tan potentes o más que en el cómic. Rick despertándose en un hospital vacío, andando desorientado de camino a casa por un pueblo devastado y muerto, disparando con lágrimas en los ojos a una zombi con sólo medio cuerpo para terminar con su miserable existencia. Y, una imagen que espero que pase a los anales de la historia de la cultura pop: Don’t open, dead inside.

(A partir de aquí, spoilers de los primeros números del cómic y de la temporada y media de The Walking Dead)

Continue reading

Twitter 101: Follow Fridays que convencen

Cuando surgió el Follow Friday era una iniciativa interesante: el viernes que te apetecía, recomendabas seguir a alguien, normalmente poco conocido pero que te parecía que podía interesar a tus seguidores. Había gente que se proponía hacerlo cada viernes y se curraba razones para recomendar a alguien cada 7 días. “#FollowFriday para @ElPolloFrito por ser tan perfecto para un viernes noche”.

¿Qué ha pasado con el Follow Friday? Todo muta en esta vida, pero el #FF no sólo ha mutado, sino que ha perdido un poco el sentido. No voy a entrar en el daño que han hecho los ránkings de #FF, que son tan sólo otra forma más de medírsela en las Redes Sociales, hablo del porqué de los #FF.

“Twitter” by *berkozturk

Si quieres hacer un #FF, da razones para seguir a esas personas, no importa lo nimias que sean o lo breve que seas, da algo de información, no pongas un montón de nombres de usuarios y #FF. Seguro que sabéis a lo que me refiero, a los #FF salchichiles, una ristra de usuarios sin ton ni son: “@Fulanita @Menguanito @LaVecinadelQuinto @LaGuardiaCivil @YoMomma @MiPrimerLigue @TuPrimoelAlto @IntentodeIngenioso @RTWhore #FF”. ¿Qué estás aportando ahí? Nada. ¿Crees que alguien que lea eso va a molestarse en pinchar en los nombres de usuario, echar un vistazo a su timeline y, si les convence, darle a “Seguir”? Yo creo que no. Sé que yo no lo hago. No encuentro nada que me lleve a hacerlo.

El recopín es ya responder al #FF salchichil con un #FF salchichil de vuelta: “#FF de vuelta: @Menguanito @LaVecinadelQuinto @LaGuardiaCivil @YoMomma @MiPrimerLigue @TuPrimoelAlto @IntentodeIngenioso @RTWhore”. ¿Qué motivo puedes tener para hacer eso? Probablemente a la mitad de la gente no la conozcas, ni la sigas, pero tú haces el Follow Friday de vuelta, por si acaso, no vaya a ser como los buenos días, que si no respondes, no tienes educación.

No hace falta que sea viernes para que recomiendes seguir a alguien y, desde luego, no hace falta que llenes los 140 caracteres enteritos con nombres de usuarios, pero sí hace falta que des alguna razón para seguir tu consejo, para que el #FF tenga sentido, aunque sólo sea que esos cinco usuarios que recomiendas te aguantan las borracheras en bodas, bautizos y comuniones. No pretendo ser purista, Twitter es, como toda red social, un organismo vivo que muta según los usos que le dan sus usuarios; pero me gustaría que reflexionarais sobre la finalidad de un #FF cuando lo hagáis. A mí me encanta que la gente a la que sigo me descubra a otra gente a la que siguen ellos, porque no sólo te dice algo de esa persona, sino también te abre la puerta a conocer a otros usuarios interesantes, que ya se da poco desde que no puedes ver el timeline que ve un usuario o sus respuestas a otras personas en tu timeline general. Sí, lo sé, hace eones de esto de los timelines, muchos ni sabéis de qué hablo, ignoradlo y quedaos con la moraleja: Si quieres dar a conocer a otro usuario, dadlo a conocer. Ésa es la verdadera finalidad de un #FF.

El Mono

Hace ya unos meses, estaba mi compañero del alma Rubén de semestre por aquí en España y salimos a comernos todas las tapas y bebernos todas las cervezas que nos dieran.

Cuando le dejé en el tren y emprendí el camino a casa, me fijé en un chico sentado a los pies del monumento al 11M de la estación de RENFE. Sollozaba con vergüenza, como si cada lágrima que ahogaba le hiriera en el orgullo, agarrando una carpeta llena de currículums. Docenas de personas pasaban por su lado y nadie se paraban a mirar dos veces. Retrocedí, y sin mediar palabra, me senté a su lado y le cogí la cabeza entre las manos, y rompió a llorar en mi regazo. Eduardo, se llamaba. Eduardo repetía una y otra vez que no tenía suerte, que le habían despedido, que no le contrataban en ningún lado, que no tenía suerte. Había visto mucha mierda en el ejército y le habían licenciado por un problema físico. Mientras le acariciaba la cabeza, el tacto me hizo saltar a cuando aún no habíamos cambiado de siglo.

Yo sí tuve suerte. Tuve la suerte de ir a colegios de clase media, públicos y concertados, en los que el mayor problema de mis compañeros era no llevar el último modelo de zapatillas con cámara de aire y el chándal de temporada. Pero entre esas burbujas educativas, y mientras estuve en la lista de espera para entrar en el colegio de monjas, estuve unos años en un colegio público en Azuqueca de Henares y ahí había gente con mucha menos suerte. Lo bueno es que podía llevar el chándal remendado sin que nadie le diera más importancia.

Continue reading

El Gobierno financia al Foro de la Familia

Estaba yo acordándome del Foro Español de la Familia, que hace unos años, cuando se aprobó el matrimonio homosexual, tantas manifestaciones le dedicó al asunto. No sé si debería hablaros del Foro de la Familia o ya estáis familiarizados con su línea de pensamiento, baste decir que para ellos sólo existe un tipo de familia, compuesta por un padre y una madre, y un montón de hijos concebidos naturalmente; y que el matrimonio sólo es matrimonio cuando se casa un hombre con una mujer, o, si queremos variedad, una mujer con un hombre.

Lo que me asombra es entrar en su web y toparme con esto en el pie de página:

Sí, se ve bien pequeñito, pero está ahí: Gobierno de España. Ministerio de Sanidad, Política Social e igualdad.

e Igualdad.

e Igualdad.

E investigando un poco llego a la página del Consejo Estatal de Familias. Y ahí lo tenemos bien clarito, entre todas las asociaciones representadas en dicho consejo, ahí lo tenemos: Foro Español de la Familia.

Continue reading

Twitter 101: Los retweets

Tiempo atrás escribí aquel extrañamente famoso post sobre ser nuevo en Twitter y mucha gente me comentó que era avanzado para novatos, así que voy a hacer mis horas de servicio social de la semana con la primera entrega de un pequeño manual de estilo de Twitter. Como siempre, el disclaimer es que @Gellar no pretende obligaros a usar Twitter de una manera determinada, tu tuiter es tuyo y lo usas como quieras.

Empecemos por lo básico, los retweets son el equivalente virtual a una fotocopia. Lees a @Fulanita y te gusta lo que dice, así que recompartes el contenido de ese tweet. Hay dos formas de hacerlo: el retweet nativo y el retweet manual.

Con el retweet nativo o automático, una vez ves el tweet que te gusta, pulsas en el icono (que a mí me da la impresión de estar reciclando el contenido):

Y, tal y como @enriquesanz lo escribió, sale en mi timeline (cronología):

Si la gente que me sigue no sigue a @enriquesanz sentirá un extraña presencia de repente en sus timelines, porque podrá leer un tweet de @enriquesanz que yo he creído conveniente compartir, porque me ha hecho gracia, porque me habría gustado escribirlo a mí, o porque creo que es información que todo el mundo debería conocer.

Continue reading

El Gilipollas

Hace tiempo, conocí a un gilipollas. Vaya novedad, me diréis, todos conocéis no a uno sino a varios gilipollas. Como dijo un gran filósofo contemporáneo“Tanto gilipollas y tan pocas balas”. Pero este gilipollas fue especial para mí, a este gilipollas me senté a observarle, como se estudia a los monos detrás de un cristal; a este gilipollas intenté entenderle, quizá porque nunca había pasado tanto tiempo con alguien así. Por eso, él siempre será mi Gilipollas.

Se ganó el apodo a pulso porque cada vez que alguien me preguntaba cómo era, yo pensaba: “Es un gilipollas”, aunque luego no lo decía, porque no es modo de hablar de alguien. Y, sin embargo, era la forma más exacta de definirle, con todos sus matices. Terminé olvidando su nombre incluso, se quedó con El Gilipollas, porque le iba a la medida.

El Gilipollas lo pasó mal en un momento de su vida, seguramente durante mucho tiempo, y en vez de superarlo, como suelen verse obligado todo el mundo, él se volvió un gilipollas. No fue una época, no fue una fase, se convirtió en su modo de vida. Se hizo fuerte en su gilipollez y la usó de escudo a partir de se momento.

Continue reading

Londres

Lo comentaba en Twitter ayer (aquí y aquí). Llevo unos días con la City en la cabeza, sobre todo por las noches.

La primera vez que soñé con viajar Londres tenía 15 años y fue por envidia. Mis compañeros de clase se iban de viaje de fin de curso. y yo, que nunca he tenido dinero para viajes de fin de curso y menos aún con 15 años, me quedé en casa soñando con double-deckers y la ingente cantidad de merchandising que tenían de Buffy en Forbidden Planet.

La primera vez que pisé Londres tenía 24 años y fue por amor. Lo que no sabía era que me enamoraría también de la ciudad. Poco podía yo presagiar, en aquel triste aeropuerto de Luton (que no os dejéis engañar, eso de Londres-Luton es la mayor mentira desde el Ratoncito Pérez, está tan cerca de Londres como Guadalajara de Madrid, más o menos), que terminaría cogiéndole cariño, y no sólo del derivado.

Continue reading

A mi yo de 12 años

Querida yo de 12 años:

Estamos a punto de cumplir 26, ya ves cómo pasa el tiempo, que a esta edad tú ya querías ser rica y famosa, o una esposa abnegada, depende de en la época que estés ahora, y mírame, aún peleándome en la frontera del mundo estudiantil y el adulto.

Si pudieras leerme, hay cosas que querría decirte:

Por favor, deja de suspirar por ese chico tan guapo y tan popular del cole porque es un imbécil y se ríe de ti, y no merece ni que le mires de soslayo. Deberías haber hecho más caso al chico de sonrisa tímida que se sentaba a tu lado, porque cuando te diste cuenta de que sentías algo por él, te mudaste de ciudad, y él terminó compitiendo en Míster España, al más puro estilo justicia de película norteamericana.

Deja de sentirte culpable por no ser lo suficientemente delgada, has echado curvas con las hormonas y son tan tuyas como tu color de ojos o el tamaño de tus pies, son parte de tu encanto, no dejes que nadie te haga sentir mal por ello. Las demás (sobre todo las que no han desarrollado pechos) te pinchan con eso, pero tú eres la que más daño te haces. Ya sé que las gafas son complicadas para hacer deporte, pero dentro de unos años saldrán las de pasta, que te quedan mucho mejor y no pareces sacada de un centro para personas “especiales”. También sé que el aparato es un rollo y te da reparo sonreír, no seas tonta, luego compensarás todas esas sonrisas, pero desearás no haberlas escondido.

Continue reading