Esto debería ir así: se destapa un escándalo de corrupción que deja las posaderas de un político al aire, a dicho político se le ponen las orejas rojas y las agacha, pide mil perdones, jura que no era lo que pretendía, que sus intenciones eran buenas pero fueron malinterpretadas, deja su puesto, se retira un tiempo a hacer barbecho político y luego vuelve o no, en puestos secundarios, sin darle mucho bombo. Ojalá pudiera decir que termina con sus huesos en la cárcel, pero tampoco os voy a hablar de utopías.
Yo lo entiendo, los billetes de 500 tienen la mala costumbre de meterse en los bolsillos de los trajes de corte italiano y no en los vaqueros de los curritos. ¿Qué pueden hacer ellos, pobres víctimas de un sistema político que no hace más que intentar corromper sus cuerpos y sus mentes inocentes? Al menos, normalmente, sucede lo dicho más arriba.
Y luego está el caso de Camps.

Francisco Camps, dándose un baño de masas (Wikipedia)
Yo me pregunto si este hombre duerme bien por las noches, si no siente la Correa que le estrangula anudada al cuello, si no le rozan los Bigotes en la nuca, y lo peor es que creo que sí, que duerme a pierna suelta. Ayer hubo sesión de control de las Cortes valencianas, y el no-me-puedo-creer-que todavía presidente de la Generalidad Valenciana abrió esa boquita de piñón para responder a los socialistas, que le recordaron que su mayor problema ahora mismo es el Código Penal, “Ustedes se han acogido al Código Penal, yo a la senyera y a mis conciudadanos” dijo, el prenda, como si eso del Código Penal no fuera con él.
Aunque, admitámoslo, Camps se nutre del pueblo valenciano, de las señoras que le gritan piropos cuando va por la calle, de los señores que le dan palmadas en el hombro porque es víctima de una persecución injusta. Ese gente está enferma de demagogia, y la cura para esa enfermedad es leer, informarse, contrastar. El juez Pedreira decidió enviar parte de la causa del caso Gürtel al Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana tras considerar que existen múltiples indicios de cohecho y financiación ilegal de los que el presidente valenciano y su cúpula de gobierno son directamente responsables. Y Francisco Camps responde envolviéndose en la señera, como si fuera una fallera mayor ebria de fuegos artificiales.
El de los trajes dormiría peor si en vez de piropos recibiera abucheos, y si en vez de flores le tiraran piedras, si los valencianos se dieran cuenta de que les está robando directamente a ellos. Culpad a vuestro gobierno, culpemos a los de la calle Génova, que han hecho oídos sordos y que no han hecho sino apoyar y alimentar esta historia corrupta interminable que es el caso Gürtel. Y los ciudadanos, afortunadamente, tenemos un arma contra los políticos: nuestro voto.
Bueno, eso y los intentos de linchamiento, que también son muy efectivos.